En un día gris, soñar con la cálida playa de agosto, entre las dunas granuladas, el ambiente emblanquecido por el sol, como una foto velada, la piel perlada de sal, un barco de vela enmarcado en el horizonte y el mar como una balsa de aceite que te invita refrescante, liberador, mientras la orilla murmura una canción de cuna perfecta y la brisa recorre mi cuerpo caliente alimentado por el entusiasmo del sol.
En un día sofocante, soñar con la lluvia refrescante, su golpeteo en el alfeizar de la ventana, la belleza de las gotas golpeando ferozmente en el parabrisas, iluminadas por el haz de luz que parece suspenderlas en el aire por un tiempo infinito indeterminado, dejar que el agua te inunde el pelo mientras caen las gotas delicadamente por el cuello, los hombros, los brazos, los pechos, el vientre, las piernas, acariciando la piel como nadie más puede hacerlo.
Jo! escribes genial, que envidia!! jejejejeje
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