Mientras las musas me inspiren, cuando las sombras sean más largas y oscuras.

Veo amanecer en Barcelona


Veo amanecer en Barcelona. Las torres Mapfre apuntan al cielo rosado. El silencio se rompe por los motores lejanos y perezosos de las furgonetas de reparto, los coches de los trabajadores que van o regresan de sus casas, apilonadas sobre el escaso suelo edificable entre el mar y la montaña, ahora horadada y sucia. Algunos ruiseñores se atreven a cantar, aun a riesgo de ser enmudecidos por el rugir de la ciudad que está despertando. Las gaviotas acompañan en una melodía donde también participan algunas golondrinas. El chillido agudo de éstas últimas me recuerda que el verano está por acabar. En septiembre llega la locura, la incertidumbre… otra vez.

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